sábado, julio 14, 2007

despedida

Te estoy dejando partir sin que lo quieras
-o más bien-
te he arrojado a navegar tu propio barco,
en libertad...
y no puedo preguntarte tu destino.

Sólo sé que el tiempo discurre a pesar de todo y contra todo,
que ya comencé a perdonarme por haber anclado tu navío,

y no quiero dar marcha atrás.

Sé,
que todo aquello que fue busca reclamos de respeto,
que la misma marea se embravará cuando me sumerja de nuevo,

y no pretendo evitar lo que será.

Estoy soltando las amarras,
me dispongo a partir.
Sin conocer puertos u horarios de llegada,

y no volveré la vista.

Entiendo poco la dificultad de tu viaje mar adentro,
y desconozco el alcance de las luces de faro que te guiarán.

Por favor,
no vuelvas atrás.

Aférrate al timón de tu barca férrea,
iza las velas,
cuenta historias de arrecifes fantasmas,
de playas nuevas.
Y no,
no navegues todo el tiempo despierta.

Esta misiva salta de mi barco en una botella que va hacia la deriva,
el que la lea sabrá sin duda que es una despedida de agua dulce,
y algún día,
la botella quedará vacía.

No hay comentarios.: