domingo, octubre 09, 2011

Algo como respirar

Tu corazón es frágil,
obvio, evidente.

Tu corazón es una playa sembrada de huellas;
de huellas que en las noches se borran.

-Tu corazón se recrea-

Habla con la voz delgada. Mide,
tiembla como la luz de una vela.

Estalla cuando se siente libre,
cuando cree que no hay duda o peligro.

Tu corazón es simple y perfecto,
es algo como respirar.

martes, mayo 19, 2009

tu muerte

nos mata el silencio
nos mata a los dos sin que lo sepas
a partir de la pauta de los espacios desaparecidos

dualidad segada de propósito y a propósito
misterio más para el rosario de los fieles de la santa esperanza
una muerte sumaria a los niños que fuimos evocamos y ahuyentaste

nada hay que merezcas
ni la cura para lo que te ha dolido
ni la ciencia para lo que no conoces
ni el amor para lo que no has amado

nos matas te matas a ti
te destierra de este pecho tu propia indiferencia
te haré una novenauna última secuencia de liturgias antes de iniciar tu olvido

martes, mayo 05, 2009

al final de un final

porque entonces quizá ya pasaron las noches necesarias,
porque esas noches conjuraron contra la ley de lo preconcebido,
porque esa ley se agarró hasta el fin de los temores.

porque no se sabe de vueltas como se sabe de caídas,
porque los fondos se vuelven refugios estériles y seguros,
porque la seguridad es fugaz y prescindible cuando se arriesga con ilusión.

porque lo transitorio se acaba tal como empieza,
porque el prefacio ha borrado otras conclusiones, otras muertes.
porque al final de un final ¡la vida es tan distinta¡

¿será que veo una realidad nueva y fantástica en tus ojos?
¿será que detrás de tu risa escucho lo que espero?
¿será que al final del final estamos al principio?

jueves, octubre 16, 2008

de medidas y palabras

aquello que se mide,
lo que con el tiempo se fracciona y pausa,
lo que a veces mengua pero se levanta,
en fin, lo que se revuelve y alza como ola.

una respuesta a una pregunta nueva,
una que precisa tiempo y distancia.
le faltan segundos,
espera a cuarenta centímetros.

atrás de las palabras vive el silencio,
la expectativa que espera turno y letra, aire y nota;
bajo el tierno calor de la coraza
cubierta por una clámide que sueña ser reliquia.

se observa distinto, se escucha distinto,
se proyecta un paso detrás de otro.

aquello que se mide sin medirse,
cuando se vuelve palabra rompe la tristeza,
proyecta una sombra blanca,
espera, espera, espera...

jueves, octubre 09, 2008

Las mismas cosas nuevas

Es lo extraño de lo parecido:
que siendo así igual no lo es.
Como las historias que ya se conocen,
esas que al volverlas a escuchar saben a novedad.

Cuando se abren los brazos para abrazarse,
se vuelve al punto de soledad dispuesta al olvido-
al silencio prolongado roto por las voces y trazos de otros.
Lo mismo pero diferente, como una foto reencontrada.

Todo sigue dando vueltas,
la diferencia es el color y la textura,
el momento y el horizonte.
Una rosa de los vientos no significa nada sin movimiento.

Ya he estado así, pero no es lo mismo.

Y por allá respiras silente,
como lejana y diáfana refracción de luz en un cristal.
Igualmente nueva y parecida.
Esas son cosas para celebrar…

miércoles, febrero 13, 2008

algo de un todo

Algo de ternura,
un cuchillo que desgarre la inercia,
separar con calor el metal que me envuelve,
apostarle a algo que no sé cómo hacer.

Ya te tengo las canciones,
junto con el miedo de no saber si cantas o escuchas.
Tengo también espacio para casi todo,
hasta para lo que traigas y no me guste.

Hoy también te dí cinco minutos,
le dí mucho más a la tensión que me asfixia.
Confío en darte más a tí y menos a lo que me aflije,
si no fuera sólo por mí, si acaso estuvieras.

Mi camino aquí suele tener sólo dos sentidos,
ida y vuelta con escasos intermedios, rutina,
tiempo de sobra para rumiar el veneno de lo pendiente,
de lo que falta, de lo que fue y tuve, de lo que no llega.

He tenido el corazón a prueba, en fase de arritmia.
He tenido miedo y enojo.
He tratado de hacer de esta etapa un parteaguas,
o al menos una señal de alerta, de petición sentida de cambio.

Y mientras todo esto pasa te sigo silente,
rezando por recuperar la salud, por calmarme de algún modo.
¿Tú qué haces? ¿Qué vives? ¿Qué esperas?
Pasan los días...todo sigue cambiando en cierto modo.

Algo de un todo es esta inquietud,
este clamor de cosas simples que me alegren y que duren,
algo de un todo es esta balanza,
aparentemente descompuesta o amañada.

Algo de un todo es esta inmensa incertidumbre.

jueves, noviembre 22, 2007

Entre la multitud

"ser una figura borrosa entre la multitud descolorida"



Tener, no tener,
suponer,
imaginar todo, todo tenerlo, sonreír,
abrir los ojos y encontrar lo mismo,
el mismo vacío,
la misma pieza repetida.

Acariciar la propia piel –siquiera-,
hacer una invocación para algo,
para un temblor que se lleve este ritmo soso,
para tener al menos drama.

Ver las fotos, los años fijos,
los sueños vivos,
las mil maneras en que se mueren
-o con suerte se convierten en otros-,
las frases cortas que todo lo alteran:

no cambio, no quiero,
te quiero, sí puedo,
no más, otra vez,
para qué, sólo sí,
y si…, no tanto,
¿en verdad?, no esperes,
haz de cuenta, ¿otra vez?
ya me cansé, ¡que bueno!

Salir a caminar, moverse sin querer,
ser una figura borrosa entre la multitud descolorida,
perderse para encontrar algo,
la conmiseración personal, el perdón,
o ¡por dios!,
una verdadera epifanía,
unos ojos tan diferentes como lo más próximo.

Entre tanto,
tener, no tener,
decidir, esconderse y esconder,
abrirme y dejarme caer.

El amor largo quizá vendrá furtivo.

Otra canción animal


Cuando sólo quedan los instintos,
la fragancia salvaje, el tiempo exácto y el hambre;
de poco vale un suspiro o la clemencia.
El amor cuela los sueños, la pasión alos estallidos.
Todo inexplicablemente animal, desangelado;
sólo una satisfacción circunstancial, una tangente con formas definidas,
con sonidos rítmicos y cadencias casi meánicas.
Al final de los instintos sólo quedan las verdades desnudas,
repelernos para seguir con los planes inmaculados y la ropa planchada;
para esperar otra vez la siguiente vez con las ganas prendidas,
con el jadeo dispuesto y los deseos consumidos.
El amor roza las almas, la pasión animal la malicia más dulce.

miércoles, noviembre 21, 2007

pescar

La ropa seca y la cesta al hombro,
las botas aplastando hojas verdes y doradas,
la caña con la línea ansiosa y el anzuelo afilado.

Es apenas el despunte de la mañana y el sol ya asoma,
ya se escucha el arrullo del río abajo en el valle,
bruma flota como un vuelo de tul y huele a hierba,
a tierra impregnada de rocío.

El agua helada vivifica erizando la piel,
tarda varios segundos en acostumbrarse el cuerpo,
las manos en desentumirse y la mente,
la mente en enfocarse en lo que viene.

Como soltando pinceladas la línea viene y va,
apenas encima del agua hasta hundirse lejos,
luego comienza la espera del pescador y la carnada,
y cuando nada pasa hay que empezar de nuevo.

Al paso de los minutos el sol dibuja mil destellos,
cristales nacarados que se mueven en trance;
la línea se recoge y lanza una vez y otra más, y mientras,
la canasta espera al pez.

Un tirón involuntario en el hilo acelera el pulso;
soltar-jalar, soltar-soltar, jalar otra vez,
así hasta que al final está fuera del agua,
rendido y echando en falta el agua, muriendo despacio.

Se toma entre las manos, se mira a detalle la piel destellando;
se decide lo relativo a la vida o muerte:
la vuelta al agua con la herida sangrante o el sacrificio.
Al tiempo todo se agradece.

Así un día como el otro y los que fueron y seguirán,
levantarse al alba y entrar al agua todavía adormilado,
lanzar el sedal y esperar con la esperanza necesaria y nada más,
sentir el frío y las corrientes en el agua, hipnotizarse.

La confianza en el río, en la búsqueda de ese gran pez mítico;
repetir una y otra vez el rito;
salir a enfrentar la posibilidad de volver con las manos vacías,
y la mínima de cargar gustoso el peso del triunfo.

Vengan los destellos, y las madrugadas con el sol en cierne,
venga la esperanza.

viernes, agosto 10, 2007

Bajo mis pies (canción)

La madre tierra me lleva en sus brazos,
mostrándome ríos montañas y lagos,
y me alegré, porque todo me llevaba a tí.

Y por las noches miro a las estrellas,
y mis ilusiones se enredan con ellas,
para que así, su fulgor ilumine su andar.

Y me arrullé con el viento,
me cobijé con el cielo,
y me dormí, sintiéntote cerca de mí.

El tibio sol anunció a la mañana,
y su calor me inyectó la esperanza,
y caminé, con el mundo pulsando a mis pies.

Y con las nubes volaron mis sueños,
y aquels destino escrito en viento me hizo descansar,
y ahora lo encuentro ya en mí.

Y me arrullé con el viento,
me cobijé con el cielo,
y me dormí, sintiéntote cerca de mí.


Y me arrullé con el viento,
me cobijé con el cielo,
y me dormí, sintiéntote cerca de mí,
con el mundo pulsando a mis pies,
sintiéndote cerca de mi.

jueves, julio 19, 2007

no se engaña

no se engaña
porque se puede obviar que se ama pero no tanto,
es un engaño a uno mismo, una negación ridícula, burda;
es casi como odiar profundamente la vida y aún así,
no ponerle fin.

no se engaña
porque podemos pretender no vernos,
-pero vimos-,
y al hacerlo sabemos que somos farsantes,
que en esa simulación se esconden otros motivos.

no se engaña
porque se puede ver hacia enfrente,
aunque en realidad se camine hacia atrás,
decir que se siente lo que apenas se recuerda haber sentido

no se engaña lo que se quiere
porque el arte de engañar implica abuso,
timo,
vejación que al amor abusado lo mata,
lo mata sin piedad.

todo engaño al amor es asesinato

domingo, julio 15, 2007

supongo

supongo que te ves como cualquiera
tan igual a todas las demás
tan llena de vacíos y amores rotos
lo supongo porque no quiero verte

cada vez que sé de ti volteo a ver mi manos
y me faltan esperanzas para tentarme el pecho
por eso no quiero verte ni saberte
y es que supongo que al verte puedo verme
raído y escudado en este intento de vida

ayer moví la cama
abrí las cortinas
acomodé la ropa
le di de comer al llanto
fotos nuestras y tuyas de hace tiempo
no supe distinguir tu cariño y eso es lo peor

supongo que ya no te quiero
sólo lo supongo

huellas

Nuestras huellas llevadas al mar
adentro,
al silencio de sal vieja.

Alguna tarde
alguna vez
quizá,
hombres y mujeres nos recordarán.

Jugarán el rito de configurarnos
como si acaso fuéramos distintos,
tal vez un poco menos obvios,
un poco más idóneos,
un poco más sinceros.

Las huellas que sobrevivieron nuestros pasos
se habrán desecho desde hace tres suspiros,
para luego llevarnos lejos de la arena
e imprimir en ninguna parte lo que fuimos.

Ahí,
detrás de los años encimados
sabemos corazón que estamos solos,
debajo de las costras que guardamos,
ahí donde tu boca está en mi boca.

Ya vendrán a guardarnos respeto quienes animen al amor, quienes lo invoquen,
ya jugarán a lo mismo que nosotros,

y entregarán sus huellas al silencio

monólogo

para no hacer pedazos los fragmentos
de este viejo sentimiento de quererte
leo letras que murieron sin decirlas
con la dedicatoria ausente del silencio

así como se van los niños de los parques
me voy haciendo con la lluvia garabatos
mientras las bocanadas del invierno vivan
dejaré detrás de mí tus malos ratos

caminando sobre tantos charcos sin destino
tu nombre cae fugaz
relámpago de nieve
una barredora habrá de llevarse todo
y entonces
entonces migrarás a primavera

no es mi afán andar por la vida solitario
sino un vicio buscarle tiempo a la memoria
más no te apures
pensarte no es indispensable
es sólo uno de tantos juegos sin partida

sí
fuiste tantas cosas muchas veces
ahora sólo quedas como estampa de mi historia
donde estás importa tanto como lo impensable

sé feliz
desde acá no se te invoca
más fresca tu partida fue un desastre
de pronto me encontré perdidas las mañanas

así que si te nombro no es por mucho únicamente por la nostalgia del nosotros
de cuando creíamos entender la vida
de cuando tus risas inundaban la cocina
cuando con pétalos de margaritas te cubría
cuando tus labios se olvidaron de mi boca

luego de ti han pasado muchas cosas
amores perfumados de caricia limpia
las nubes con sus mágicas figuras
y hasta un cambio de siglo sin histeria

mi ciudad no es hermosa pero basta
en su lentitud vive la calma necesaria
otra vez mis pasos se detienen
para ver gente pasar
luces encendidas

no existen aquí mitos o leyendas
al envejecer
nosotros les daremos vida
ni por grandes o crueles
sabios o idiotas
sino por creer fervientemente en la locura

hablo en plural movido por aquellos otros
que te han perdido aún sin conocerte
de quienes viven de la estúpida alegría
que ni siquiera nace de la gracia de vivirla

así que ya lo sabes
sigo entrando a casa por la misma puerta
la luz de mi ventana se procura encendida
como faro vigía esperando al viajero cansado
al amor buscando amante

soy traductor de cosas muertas
por eso sin aviso te he llamado
soy de esos que olvidan lo de cada día
por eso partirás sin que me duela

ya pronto pasaré por alto esta nostalgia
y seguiré sonriendo sin razones obvias
tu volverás por mucho tiempo a tu sepulcro
o hasta que fugaz caiga la nieve con tu nombre

seré

cuando niño fui un sol de medianoche
un copo de nieve
era un jilguero que volando feliz entre las ramas de un abeto modelaba sin temor a un hombre nuevo

cuando era niño soñaba que crecía
como crece el caudal de todo río

tantos sitios y cosas
¡que alegría¡
que al saberme despierto entristecía

cuando aquel hombre deseado vio la vida
tan distinto y distante de mis sueños
supe que aquel ayer no era un futuro
y que las aves no son hombres satisfechos

cuando miro hacia atrás siento esperanzas
y no temo a la noche o al invierno
creo ganarme a tiempo cada pluma
también sé que el amor es mi gran vuelo

cuando sea niño soñaré ser una aurora
que despierte tranquila a los jilgueros
o tal vez soñaré ser noche y día
y así abrazar por siempre a cada viejo

Cuando sea todo lo que desde aquí deseo
jamás me olvidaré de los adultos
para ellos seré manantial de agua y paciencia
su ayer
su parte de inocencia

lágrima

tengo en el alma un cristal
tengo una aurora,
un motivo que juega a esconderse y me despista
y un refugio para tristes corazones

una lágrima con un mundo secreto va conmigo
-así como me acompañan los anhelos-
¡con tantas cosas voy y no sé distinguir caminos¡

a veces la lágrima rueda y el mundo revienta
soy arrasado,
herido,
nunca muero

lloro lágrimas vacías para ennoblecer el vendaval

un momento de piedad seca mi rostro angustiado,
la brisa leve vuelve,
los ojos cansados se cierran

ésta nueva calma viste la piel de la tristeza color sepia

un nuevo génesis comienza,
la maldad desfila encarnándose en senderos bellos,
la benevolencia por todos lados,
todo el tiempo,
presa de descubrir el sentido camino a un lado, luego a tantos

hay un momento de claridad en que
ideas y sentimientos se hacen aire,
una bocanada desempaña el cristal, la aurora regresa.

Cuando muera mi carne se acabará el llanto
-se secarán las cuencas de mis ojos-
más no morirán los mundos y no cesará el quebranto

alguien más despertará de su sueño ceniciento,
y mirará el cielo

cuando sus lágrimas se animen y sea arrasado,
el mundo que manaba de mis ojos será su piedad y una y otra vez habrá auroras.

sábado, julio 14, 2007

la inocencia

Abre los ojos,
piérdete en las distancias imposibles.
No preguntes qué se oculta detrás;
sólo mira,
allá,
a donde nunca llegarás consiente es tu destino.

No te pierdas en conjeturas inocentes,
Mira,
¡Mira¡

Húndete en el sopor de la ambrosía,
siente el aire vertical,
disfruta el trance que te priva los sentidos.

Vive
-aquel lugar sin suelo nos precede-,
olvida las horas muertas y las que vendrán.
No cuentes las estrellas ni pienses que la luna es manantial.

Deja a las flores morir en la enramada,
sigue móvil,
abstracto.

Magma debe fluir por tus venas creando sendas, abriendo heridas,
cerrando cruces.


Un ave parte el cielo con sus alas ocultándose detrás del horizonte.
Alégrate pues traza la ruta de tus sueños.
Sumérgete bajo la furia de las olas,
descubre las voces de los peces.


Ahí,
bajo el agua,
viven tus secretos esperándote con el amor del amigo;
en el lugar inalcanzable,
en el empíreo corazón del universo indivisible.

Expande,
mueve en dínamo tus brazos
al escuchar por un momento los rumores de la tierra.

Vuelve pues de esta incursión,
camina a donde se te espera.
Habla de la belleza de estar en donde no has estado.
Hazte escuchar y ríe.

No permitas que te sobresalten los oídos cerrados,
conoces ya una parte de la dicha de la muerte,
olvídala y vive mientras tengas fuerza en el corazón.

Mantente atento,
puedes no estar solo,
quizá encuentres tu camino.
Puedes privarte de ver mas nunca de percibir,

ahora que algo dentro de ti
te pide que nunca lo abandones.

Nunca lo dejes ir,
no le des forma
color o nombre.
Mantenlo cerca de ti pues te continuará a través de los años para luego guiarte cuando tu cuerpo se detenga.

Entonces será fácil volver a donde alguna vez fuiste.


Por lo pronto,
mantente atento.

alma

Puede ser que alguna vez escuche respirar al alma mía, vibrar en ciclos invisibles y pulsares sin cadencia o tono.

Sin embargo escucho bien la voz de su eterna compañía, un sonido bajo como el que emiten las plantas cuando crecen.

Tal vez camine mostrándome raído, pero mira bien el esplendor inmutable de mis ojos: como recién llegados al universo, como umbrales del paraíso recuperado, intacto.

Miles de mis palabras pueden no escucharse claramente.
Déjalas correr a cuatro vientos,
déjalas mojarse,
déjalas llover.

Léelas luego en cada gota de rocío,
en cada campana que repique,
en su mensaje llevan las ciencias de los dioses,
ritos propios de la muerte y de la vida.

Mira que falto de amor parezco.
Mira después las cicatrices de mi pecho y entonces, escúchame suspirar.

Siente el vapor de mi cariño,
el mismo que tengo, el mismo que doy.

Yo mostraré para ti los interiores de la piel
-tan hermosos y ligeros-
tan fácil aprehenderlos.

Es amor,
y amor es respirar.

Mírame flotar alma mía
-amor de todos los amores-.
Cruzo el cielo, arriba el sol,
debajo tú.
Única y perpetua alma mía, comprometida y siempre presente,
cristalina y frágil, la verdad en la risa y la caricia
a veces escondida en los cabellos de la aurora.

Mírame caer desde la nube,
caminar por la tierra con el paso desnudo,
dejando las huellas vivas para los que vienen conmigo

La cabeza marcha sola,
el espíritu acompañado del alma mía,
rozando la quietud de un sueño más.

Silencio.

Vuelta a casa después de planear sin rumbo fijo, fragmentos que solamente el tiempo podrá unir una vez más

cuatro rincones

Al norte la verdad áspera,
lo que no se olvida,
lo que duele.

Al este la ciencia antigua y nueva
-casa de números y pociones-
razón sobre razón.

Luego el oeste donde el amor anima al alba
-ahí se sueña con amores infranqueables
habitaciones llenas de luz y besos tiernos-

Al sur subsisten los instintos,
la furia salvaje de las pasiones.
Territorio seductor,
zona de promesas.

Y así,
flotando sobre todo con el ritmo delicado,
desciendo en el centro donde confluyen los rincones.
Pies sobre tierra el panorama es diferente,
inexplicable,
difícil.

Resulta que al abrir los ojos y observarme hacia adentro,
descubro sorprendido que en éste fácil viaje

siempre volaste a mi lado.
Finalmente suspiro,
y agradezco.

mujer

Mujer distinta a todas,
mueves.
Ante ti se ofrendan las flores de mi pasado, entonces mueres.
Encontrándote vuelven las coplas de la infancia

Mujer precisa,
mueves
y ríes
y mueres.

Para cuando te encuentro entre destellos sordos te has ido.
Donde me quieres te espero hasta que llegas
y ya entonces,
el otoño se posa en nuestros años falsos.

De pronto nos movemos hasta perdernos.


Nos buscamos a tientas en las madrugadas de noviembre,
mientras el bestial frío nos arrincona al lecho.

La jornada hasta aquel regazo
nos deja despiertos
vacíos,
con el corazón desperdigado a cuatro vientos
solos,
con el dolor del invierno antes de tiempo.

Te veo partir esperando que me mires una vez más
-aunque sé que no lo harás-
sin embargo lo deseas o más bien,
tu alma se ha quedado a mi diestra
derramándose en sentimiento.

Mariposa encarnada en nacimiento,
no preguntes nada que te explique lo que soy
pues sólo soy lo que existió cuando te fuiste.
Sólo soy yo sin contradicciones.

Llámame ave,
estela,
supernova.

Llámame como prefieras pero quédate aquí aunque no te vea,
permanece adentro pero no me preguntes porque te quiero.

Mujer,
mueves todo lo que sí o no se ha movido.
Permítete la gracia de estar muerta para los pasados.
Mueve,

muere.